Lesson Transcript

Vanesa Vidal Villa: Tienes la cara de alguien que pasó diez horas de pie.
Alberto Aloy Galgo: Once.
Alberto Aloy Galgo: Fueron once horas, Vanesa. No siento los pies. El hospital hoy fue una locura. ¿Y tú?
Vanesa Vidal Villa: Yo llevo seis horas mirando la misma hoja de cálculo. Tiene doscientas pestañas abiertas. Mis ojos ya no funcionan bien. Veo números en la pared.
Alberto Aloy Galgo: Doscientas pestañas… Vanesa, eso no es un trabajo. Es un castigo.
Vanesa Vidal Villa: Lo sé. Y la declaración anual termina el lunes. Es la temporada alta. Todos los clientes quieren sus impuestos listos hoy. Nadie tiene paciencia. Necesito otro café, pero no tengo energía para prepararlo.
Alberto Aloy Galgo: Yo te preparo el café ahorita. Solo… dame un minuto para descansar.
Vanesa Vidal Villa: Está bien. Tómate cinco minutos.
Alberto Aloy Galgo: Necesito salir de la ciudad. No puedo ver más autos. No puedo escuchar más ambulancias.
Vanesa Vidal Villa: ¿Este fin de semana?
Alberto Aloy Galgo: Este fin de semana. Sí o sí. Necesito ver árboles, Vanesa. Necesito respirar aire limpio.
Vanesa Vidal Villa: Pero tienes turno en el hospital el sábado en la mañana, ¿no?
Alberto Aloy Galgo: Salimos el sábado al mediodía. Terminando mi turno, paso por ti y nos vamos directo. Regresamos el domingo en la noche. Es tiempo suficiente.
Vanesa Vidal Villa: Perfecto.
Alberto Aloy Galgo: ¿Tan rápido dices que sí? Pensé que tenías que trabajar en la declaración anual el sábado también.
Vanesa Vidal Villa: La declaración anual puede esperar un día. Si me quedo en este departamento el fin de semana, me voy a volver loca. Sí. Necesitamos escapar.
Alberto Aloy Galgo: Muy bien. A ver. Tenemos dos opciones buenas y rápidas desde la Ciudad de México. La primera opción es Valle de Bravo.
Vanesa Vidal Villa: ¿Valle de Bravo? Está en el Estado de México.
Alberto Aloy Galgo: Exacto. Valle de Bravo tiene el lago. Es muy bonito. Podemos caminar cerca del agua, comer en un restaurante bonito, tomar vino. Dicen que es muy relajante. Está a dos horas hacia el oeste.
Vanesa Vidal Villa: ¿Y la segunda opción?
Alberto Aloy Galgo: Tepoztlán. En Morelos. Hacia el sur.
Vanesa Vidal Villa: Tepoztlán. Definitivamente Tepoztlán. Más cerca.
Alberto Aloy Galgo: Pero Valle de Bravo tiene el lago, Vane. Imagina el agua, los botes...
Vanesa Vidal Villa: Tepoztlán tiene el cerro del Tepozteco, tiene el mercado del pueblo, tiene buena comida, y lo más importante: no me queda a dos horas y media de tráfico.
Alberto Aloy Galgo: La aplicación dice que a Valle de Bravo son dos horas nada más.
Vanesa Vidal Villa: Alberto, por favor. ¿En sábado a las doce del día? Con todas las personas saliendo de la ciudad al mismo tiempo. Multiplícalo por dos. Van a ser cuatro horas en el auto.
Alberto Aloy Galgo: Bueno, el mapa dice dos horas, pero a veces el mapa miente...
Vanesa Vidal Villa: Siempre miente en temporada alta. Tepoztlán está a una hora y media. Vamos a Tepoztlán. Es un pueblo mágico muy chido, y llegamos más rápido.
Alberto Aloy Galgo: Tienes razón. Tepoztlán es perfecto. Además, el clima ahí es más caliente. Me gusta más. Bien. Decidido. Tepoztlán.
Alberto Aloy Galgo: ¿Qué estamos buscando? Porque yo tengo una idea muy buena.
Vanesa Vidal Villa: Estoy buscando hoteles. ¿Cuál es tu idea?
Alberto Aloy Galgo: Vamos a acampar. Tengo mi tienda vieja en el clóset. La usé mucho en mis viajes por Chiapas. Podemos buscar un lugar en la naturaleza, poner la tienda y dormir bajo las estrellas. Naturaleza pura, Vane. Estrellas. Fuego.
Vanesa Vidal Villa: ¿Una carpa? Alberto, mírame bien. ¿Me ves cara de campista?
Alberto Aloy Galgo: Pues... con esa ropa cómoda, un poco sí.
Vanesa Vidal Villa: Alberto. Llevo tres semanas durmiendo cinco horas por noche. Y a veces duermo sobre una silla de oficina porque no quiero caminar a la cama. Estoy destruida. No voy a dormir en el suelo. No hay forma.
Alberto Aloy Galgo: Pero mi carpa tiene colchoneta. Es muy cómoda. Yo dormía ahí semanas enteras en San Cristóbal de las Casas. No sientes las piedras.
Vanesa Vidal Villa: No me importa tu historia en San Cristóbal. La carpa es un piso con un pedazo de tela delgada encima. Y la colchoneta tiene diez años. Para nada.
Alberto Aloy Galgo: Está bien, está bien. La jefa Vanesa tiene la última palabra. ¿Qué encontraste en la computadora entonces? ¿Un hotel boutique en el centro de Tepoztlán?
Vanesa Vidal Villa: Estoy viendo eso ahora... A ver... Ay, no manches.
Alberto Aloy Galgo: ¿Qué pasó? ¿Están feos?
Vanesa Vidal Villa: No, están muy bonitos. Pero cuestan quinientos dólares la noche. ¡Por un sábado de temporada! Quinientos dólares, Alberto. Con eso pago el súper de un mes.
Alberto Aloy Galgo: ¿Quinientos dólares? Híjole. Están locos. No, no podemos pagar eso. Es demasiado para una noche.
Vanesa Vidal Villa: Exacto. No voy a dormir en tu tienda vieja, y no vamos a pagar mil dólares por dos días en un hotel boutique.
Alberto Aloy Galgo: Tiene que haber algo en el medio. Algo que no sea el piso, pero que no cueste quinientos dólares. Sigue buscando.
Vanesa Vidal Villa: ¡Espera! Oye, mira esto. Ven acá rápido.
Alberto Aloy Galgo: Voy. ¿Qué encontraste?
Vanesa Vidal Villa: Hay un lugar a veinte minutos a las afueras de Tepoztlán. Está en medio de la naturaleza, pero no es un hotel. Es... glamping.
Alberto Aloy Galgo: ¿Glamping? ¿Qué es eso? ¿Eso no es solo camping caro para turistas?
Vanesa Vidal Villa: Es camping para adultos que trabajan y están cansados. Mira las fotos. Son tiendas grandes de lona.
Alberto Aloy Galgo: Ah, a ver... Oye, están grandes.
Vanesa Vidal Villa: Y lo más importante: tienen cama de verdad. Una cama matrimonial con sábanas blancas y almohadas de verdad. Nada de colchonetas viejas de Chiapas.
Alberto Aloy Galgo: A poco... Sí se ve muy bien. Y mira, dice que tiene baño privado en una cabaña de madera al lado.
Vanesa Vidal Villa: Exacto. Y tiene electricidad solar, una hamaca de madera en la terraza para leer, y una cocina pequeña para los huéspedes. Es perfecto. Es la naturaleza que tú quieres, con la cama que yo necesito.
Alberto Aloy Galgo: No sé... Suena muy elegante. ¿Cuánto cuesta?
Vanesa Vidal Villa: Mucho menos que el hotel boutique. Ciento veinte dólares la noche. Es muy razonable para el área.
Alberto Aloy Galgo: A ver, vamos a ver las reseñas. Siempre hay que leer los comentarios de la gente antes de reservar. A veces las fotos mienten.
Vanesa Vidal Villa: A ver. Primera reseña. Cinco estrellas. "Camas comodísimas. No queríamos levantarnos en todo el día."
Alberto Aloy Galgo: Bien. Eso te gusta a ti.
Vanesa Vidal Villa: Sí, punto para mí. A ver, segunda reseña. "El lugar es hermoso, pero trae repelente para mosquitos, y más repelente, y uno más."
Alberto Aloy Galgo: ...Bien. Eso es normal. Estamos en el bosque cerca de Tepoztlán. Hay mosquitos. Punto para la naturaleza. Sigue leyendo.
Vanesa Vidal Villa: Oh, espera. Mira esto. "La dueña hace pan dulce casero cada mañana y te lo lleva a la tienda. Los cuernitos de canela son lo mejor que hemos comido en años."
Vanesa Vidal Villa: ¿Cuernitos de canela caseros? ¿En la cama?
Alberto Aloy Galgo: Reservamos. Ahorita mismo. Pon tu tarjeta.
Vanesa Vidal Villa: ¡Ya estoy poniendo los números! Dame un segundo. Nombre... fecha... sábado a domingo... pagar.
Vanesa Vidal Villa: ¡Listo! Confirmado. Nos vamos a Tepoztlán. El pan dulce decidió todo.
Alberto Aloy Galgo: No, Vane. Esto es la victoria del compromiso. Tú tienes tu cama suave y tu pan dulce, y yo tengo mis árboles y el aire libre. Somos un gran equipo.
Vanesa Vidal Villa: La victoria del compromiso. Me gusta cómo suena eso.
Alberto Aloy Galgo: Bueno, entonces... El plan. El sábado salgo del hospital a las once y media. Paso por ti a las doce. Llegamos al glamping a la una y media o dos de la tarde.
Vanesa Vidal Villa: Llegamos, dejamos las mochilas en la carpa, y podemos dormir una siesta. O caminar al pueblo para ver el mercado.
Alberto Aloy Galgo: El sábado en la tarde yo quiero hacer algo importante. Quiero subir al cerro del Tepozteco. Hace muchos años que no voy a la pirámide. Es una subida pesada, como de cuarenta y cinco minutos, pero la vista es increíble desde arriba. ¿Vienes?
Vanesa Vidal Villa: Yo ya vi suficientes pirámides en la escuela, Alberto.
Alberto Aloy Galgo: ¿En serio? ¿No quieres caminar por la montaña?
Vanesa Vidal Villa: Definitivamente no. Yo me voy a quedar en la terraza de nuestra carpa, acostada en esa hamaca hermosa, leyendo mi libro. Te espero ahí abajo con agua fría cuando regreses.
Alberto Aloy Galgo: Trato hecho. Y el sábado en la noche, podemos usar la cocina del lugar. Tienen una parrilla pequeña. Podemos hacer carne asada.
Vanesa Vidal Villa: ¡Sí! Carne asada. Y después de cenar, malvaviscos asados en el fuego. ¿Tienen área para fogatas, verdad?
Alberto Aloy Galgo: Sí, en las fotos vi un lugar para el fuego. Perfecto. Y el domingo en la mañana, comemos los famosos cuernitos de canela, vamos al tianguis de Tepoztlán a comprar artesanías, y regresamos a la Ciudad de México antes de las seis de la tarde para no sufrir con el tráfico.
Vanesa Vidal Villa: Es el mejor plan de la historia. Me siento más viva solo de pensarlo.
Alberto Aloy Galgo: Voy a hacer una nota en mi teléfono con lo que necesitamos llevar. A ver... Para mi caminata al Tepozteco necesito mis tenis de senderismo. Agua. Bloqueador solar...
Vanesa Vidal Villa: ¡REPELENTE!
Alberto Aloy Galgo: Ya sé, Vane. Lo voy a anotar.
Vanesa Vidal Villa: Pero ponlo en letras grandes. Repelente. ¿Tienes en el departamento?
Alberto Aloy Galgo: Este... no sé. Creo que no. Voy a comprarlo mañana en la farmacia cerca del hospital.
Vanesa Vidal Villa: REPELENTE. Es lo primero en la lista. Antes que todo. No quiero que los mosquitos nos coman vivos. Ponlo en mayúsculas.
Alberto Aloy Galgo: Ya está en mayúsculas. R-E-P-E-L-E-N-T-E. Listo.
Alberto Aloy Galgo: Mira, aquí están mis tenis de senderismo de Chiapas. Todavía sirven muy bien. Y también voy a llevar mi chamarra gruesa por si hace frío en la noche.
Vanesa Vidal Villa: Lleva suéteres cómodos. ¿Qué más estás metiendo en esa mochila?
Alberto Aloy Galgo: El kit de primeros auxilios, obviamente. Alcohol, vendas, pastillas para el dolor...
Vanesa Vidal Villa: ¿De verdad? Alberto, vamos a hacer glamping a veinte minutos de un pueblo mágico. No vamos a cruzar la selva del Amazonas. ¿De verdad llevas botiquín al glamping?
Alberto Aloy Galgo: Soy enfermero, Vanesa. Yo SOY el botiquín de primeros auxilios. Es mi responsabilidad profesional. Además, nunca sabes cuándo alguien se puede cortar con la parrilla.
Vanesa Vidal Villa: Bueno, señor enfermero. Está bien. Lleva tu botiquín. Yo voy a agregar las cosas de comida a la lista.
Alberto Aloy Galgo: Sí. Pon malvaviscos. Y chocolate para comer con los malvaviscos asados.
Vanesa Vidal Villa: Malvaviscos... carne para asar... tortillas... ¡Ah! Y limones. Muchos limones. No hay carne asada sin limones. Oye... ¿tú sabes hacer carne asada bien?
Alberto Aloy Galgo: Soy de Chiapas, Vanesa. Allá crecemos con humo en los ojos. Claro que sé hacer carne asada. Va a ser la mejor carne asada de tu vida. Confía en mí.
Vanesa Vidal Villa: Confío. Híjole, de repente ya no me siento tan cansada. Planear esto me dio mucha energía.
Alberto Aloy Galgo: A mí también. Saber que en cuarenta y ocho horas vamos a estar comiendo pan dulce en el bosque... cambia todo.
Alberto Aloy Galgo: Oye... no hemos cenado hoy. Y no quiero cocinar. ¿Pedimos algo por aplicación?
Vanesa Vidal Villa: Tacos. Inmediatamente.
Alberto Aloy Galgo: No lo pensaste ni un segundo. Muy bien. Voy a abrir la aplicación.
Alberto Aloy Galgo: A ver... nuestra taquería favorita... Aquí está. Lo de siempre para ti, ¿verdad?
Vanesa Vidal Villa: Sí. Cuatro tacos al pastor. Con todo. Piña, cebolla, cilantro. Y una orden de cebollitas cambray. Y salsa verde aparte, porque la roja está muy picosa.
Alberto Aloy Galgo: Cuatro de pastor con todo... cebollitas... salsa verde. Listo. Y para mí...
Vanesa Vidal Villa: Tú siempre pides los de suadero o de bistec con queso.
Alberto Aloy Galgo: Estoy muy cansado para decidir. Quiero exactamente lo mismo que tú. Cuatro de pastor con todo.
Vanesa Vidal Villa: ¿Lo mismo que yo? Vaya. ¿A esto le llamas la victoria del compromiso?
Alberto Aloy Galgo: No, Vane. Esto es la victoria del hambre. Y del cansancio.
Alberto Aloy Galgo: Listo. Dice que llegan en treinta minutos.
Vanesa Vidal Villa: Treinta minutos. Perfecto.
Vanesa Vidal Villa: Tepoztlán... Cuernitos de canela...
Alberto Aloy Galgo: Ya casi, Vane. Ya casi. Solo tenemos que sobrevivir mañana.
Vanesa Vidal Villa: Con la promesa de esos cuernitos... creo que sí sobrevivo a la declaración anual de mañana.
Alberto Aloy Galgo: Y yo sobrevivo a mis pacientes. Ándale. Cierra los ojos un ratito en lo que llegan los tacos. Yo te aviso.

Comments

Hide